sábado, 25 de diciembre de 2010

Feliz Navidad --hoy, mañana y siempre

¿Te has preguntado alguna vez por qué en todo el mundo, en cada cultura y en cada sociedad, hay unos pocos días al año des­tinados a la celebración?

Esos días de celebración son tan sólo una compensación, pues dichas sociedades han eliminado toda celebración de tu vida; pero si no te ofrecen nada en compensación, tu vida puede convertirse en un peligro para la cultura.

Toda cultura tiene que darte alguna compensación para que no te sien­tas abocado al sufrimiento y la tristeza; pero tales compensacio­nes son falsas.

Los petardos y las luces no consiguen hacer que disfrutes. Sólo son para los niños; para ti son nada más que una molestia, mientras que en tu mundo interior puede haber un festival ininte­rrumpido de luces, canciones y placeres.

No olvides nunca que la sociedad te compensa cuando le pa­rece que lo reprimido puede estallar en una situación peligrosa si no es compensado. La sociedad encuentra un modo u otro de per­mitirte que dejes salir lo reprimido, pero eso no es verdadera ce­lebración, por lo que no puede ser auténtica.

La verdadera celebración emana de tu vida, está en tu vida y no puede ajustarse a ningún calendario; como que tengas que ce­lebrar el primero de noviembre. o el 24. 25 o el 31 de Diciembre...

Es curioso: eres desdichado todo el año y, de pronto, dejas de sufrir y te po­nes a bailar.

O el sufrimiento era falso o lo es el feriado ; ambos no pueden ser auténticos. Y una vez que ha pa­sado e lferiado, vuelves a tu agujero negro: cada cual con su sufrimiento; cada cual con su ansiedad.

HAGAMOS LO POSIBLE... de que:

La vida ha de ser una celebración continua; un festival de lu­ces durante todo el año.

Y si has practicado bien hoy, seguramnete te saldra mejor mañana y siempre..


Osho- El ABC de la Iluminación
Pág. 62,63

Feliz Navidad a todos...

martes, 2 de febrero de 2010

La felicidad

El placer depende de los demás. La felicidad no depende de otros, pero de todos modos es algo distinto de ti. La dicha no depende de nada, ni es nada distinto de ti; es tu ser mismo, es tu naturaleza misma.
Buda Gautama dice: "Existe el placer y existe la dicha. Renuncia a lo primero para poseer lo segundo".
Medita sobre esto lo más profundamente posible, porque contiene unas de las verdades más fundamentales. Hay que comprender estas cuatro palabras, reflexionar sobre ellas. La primera es placer, la segunda, felicidad, la tercera, alegría y la cuarta es dicha.
El es algo físico, fisiológico. El placer es lo superficial de la vida, la excitación. Puede ser sexual o de otros sentidos; puede convertirse en obsesión con la comida, pero está arraigada en el cuerpo. El cuerpo es tu periferia, tu circunferencia, no tu centro. Y vivir en la circunferencia significa vivir a merced de toda clase de cosas que suceden a tu alrededor. Quien busque el placer quedará a merce de la casualidad. Ocurre como con las olas del mar: están a merced de los vientos. Cuando soplan vientos fuertes, aparecen las olas; cuando desaparecen los vientos, desaparecen las olas. No tienen una existencia independiente, son dependientes, y todo lo que depende de algo exterior supone exclavitud.
El placer depende del otro. Si amas a una mujer, si ese es tu placer, esa mujer se convierte en tu dueña. Si amas a un hombre, ese es tu placer y te sientes desgraciada y desesperada sin él, has creado tu propia esclavitud. Si vas en pos del dinero y del poder, dependerás del dinero y del poder. Quien se dedica a acumular dinero, si su placer consiste en tener cada día más dinero, será cada día más desgraciado, porque cuanto más tiene, más quiere, y cuanto más tiene, más miedo tiene de perderlo.

....

De modo que el placer no es ni puede ser la meta de la vida.
La segunda palabra que hay que comprender es la felicidad. El placer es algo fisiológico; la felicidad es alg piscológico. La felicidad es un poco mejor, algo un poco más refinado, un poco más elevado... pero no muy distinto del placer. Podría decirse que el placer es una clase más baja de felicidad y que la felicidad es una clase más elevada de placer: las dos caras de la misma moneda. El placer es un poco primitivo, animal; la felicidad es un poco más refinada, un poco más humana, pero es el mismo juego que se juega en el mundo de la mente.

...

La tercera es la alegría: la alegría es algo espiritual. Es algo distinto, completamente distinto del placer y la felicidad. No tiene nada que ver con lo externo, con el otro; es un fenómeno interno. La alegría no depende de las circunstancias; es algo tuyo. No es una excitación producida por las cosas; se trata de un estado de paz, de silencio, un estado meditativo. Es espiritual.
Pero Buda tampoco habla de la alegría, porque existe otra cosa que va más allá de la alegría. Él lo llama dicha. La dicha es algo absoluto. No es algo fisiológico, ni psicológico ni espiritual. No sabe de divisiones; es inidivisible. Es absoluta en un sentido y trascendente en otro. Buda solo emplea dos palabras en esta frase. La primera es el placer, que incluye la felicidad. La segunda es la dicha, que incluye la alegría.
La dicha significa alcanzar el núcleo más profundo de tu ser. Se encuentra en las profundidades últimas de tu ser, donde ni siquiera el ego existe, donde reina el silencio: tú has desaparecido. En la alegría existes un poco, pero en la dicha dejas de existir. Se ha disuelto el ego; es un estado de no ser.
Buda lo llama nirvana. El nirvana significa dejar de ser, ser un vacío infinito como el cielo. Y en el momento en que eres el infinito, te inundas de estrellas e inicias una vida completamente nueva. Renaces.
El placer es algo momentáneo, algo que pertenece a la esfera del tiempo, es algo "de momento". La dicha es intemporal, atemporal. El placer comienza y termina; la dicha ni va ni viene: está ya en el núcleo más profundo de tu ser. El placer hay que arrancárselo a otro: o eres mendigo o eres ladrón. La dicha te hace el amo.
La dicha no es algo que te inventas, sino algo que descubres. La dicha es tu naturaleza más íntima. Estaba allí dedes el principio, pero tú no te habías fijado. No te has dado cuenta porque no miras hacia dentro.
Esa es la única desgracia del ser humano, que solo mira hacia fuera, siempre en busca y en pos de algo. Y no se puede encontrar en el exterior porque no está allí.

Sacado del libro "Alegría" del autor Osho


Un joven dice: «He perdido todo lo que había conseguido. Una enorme tristeza me invade y no puedo percibir su final - ¿o es que no tiene final?»
Muchos te envidiarán. El saber que todo ha fallado es el comienzo de un nuevo viaje. El saber que «Todo lo que he conseguido está perdido» es el comienzo de una nueva búsqueda de algo que no se puede perder. Cuando uno está completamente desilusionado del mundo y sus éxitos, sólo entonces uno se vuelve espiritual. Quizás no estés todavía consciente de ello, pero hay algo se está agitando, una nueva alegría está surgiendo tras la cortina de la tristeza - la alegría de una nueva búsqueda, de una nueva aventura, de una nueva vida, de una nueva forma de ser.
«No puedo percibir el final - ¿o es que no tiene fin?» Hay un principio de la mente y hay un final de la mente, hay un principio del ego y hay un final del ego, pero no hay un principio de ti y un final de ti. Y no hay principio en el misterio de la existencia y no hay final en ti. Es un proceso continuo. Más y más misterios te están esperando, de ahí la emoción y el éxtasis. Siéntete extático al saber que la vida no tiene fin, al saber que cuando has alcanzado una cima, de repente otra cima te está retando -una más alta, más difícil de escalar, más peligrosa. Y cuando has llegado a esa otra cima, habrá otra; una tras otra. Son los eternos Himalayas de la vida.

Sólo piensa en un punto al que en algún momento llegaste, y del cual ya no queda nada. Estarías entonces completamente aburrido; ¡el aburrimiento sería entonces tu único destino! Y la vida no es aburrimiento, es una danza. La vida no es aburrimiento, es júbilo, exhuberancia.

Muchas muchas cosas van a ocurrir, y muchas muchas cosas siempre seguirán ocurriendo. El misterio nunca termina, no puede terminar. Por eso se le llama misterio, ni siquiera puede ser conocido. Nunca podrá convertirse en conocimiento, por eso se le llama misterio, algo en él es eternamente escurridizo. Y en esto radica toda la alegría de la vida. El gran esplendor de la vida es que te mantiene eternamente ocupado, buscando, explorando. La vida es exploración, la vida es aventura.

QUÉ ES LA FELICIDAD?

La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición; la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni el poder ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter.

Depende de ti

¿QUÉ ES LA FELICIDAD? Depende de ti, de tu estado de consciencia o inconsciencia, de si estás dormido o despierto. Murphy tiene una famosa frase. Dice que existen dos tipos de personas: las que siempre dividen a la humanidad en dos tipos y las que no dividen en absoluto a la humanidad. Yo formo parte del primer tipo: la humanidad puede dividirse en dos tipos, los que duermen y los que están despiertos y, por supuesto, un pequeño grupo entre medias.
La felicidad dependerá de dónde estés en tu consciencia. Si estás dormido, el placer es la felicidad. El placer significa la sensación, intentar alcanzar por mediación del cuerpo algo que no se puede alcanzar por mediación del cuerpo, obligar al cuerpo a alcanzar algo de lo que no es capaz. Las personas intentan, por todos los medios posibles, alcanzar la felicidad por mediación del cuerpo.
El cuerpo solo puede proporcionar placeres pasajeros, y cada placer se equilibra con el dolor, en el mismo grado, en la misma medida. A cada placer le sigue lo opuesto, porque el cuerpo existe en el mundo de la dualidad, igual que la noche sigue al día y la vida sigue a la muerte y la muerte sigue a la vida, en un círculo vicioso. Al placer lo seguirá el dolor, y al dolor lo seguirá el placer. Pero nunca estarás tranquilo. Cuando te encuentres en un estado de placer tendrás miedo de perderlo, y ese miedo lo emponzoñará. Y, naturalmente, cuando estés perdido en medio del dolor, sufrirás y harás todos los esfuerzos posibles para salir de él, y volverás a caer en lo mismo.
Buda lo llama la rueda del nacimiento y de la muerte. Nosotros nos movemos con esa rueda, aferrados a ella... y la rue-da continúa moviéndose. A veces se presenta el placer y otras veces se presenta el dolor, pero estamos aplastados entre esas dos rocas.
Pero la persona adormilada no conoce nada más. Solo conoce unas cuantas sensaciones del cuerpo: la comida, el sexo... Ese es su mundo. Si reprime el sexo se hace adicta a la comida; si reprime la comida se hace adicta al sexo. La energía se mueve como un péndulo. Y lo que se llama placer es, como mucho, simple alivio de un estado de tensión.
La energía sexual se recoge, se acumula; te pones tenso y deseas relajar esa tensión. Para quien está dormido, el sexo no es sino un alivio, como un buen estornudo. No produce más que cierto alivio: había tensión, y ha desaparecido. Pero vol-verá a acumularse. La comida solo te proporciona cierto gusto en la lengua; no es mucho por lo que vivir. Pero muchas personas viven únicamente para comer; pocas personas comen para vivir.
La historia de Colón es muy conocida. Fue un largo viaje. No vieron sino agua durante tres meses. Un día, Colón miró al horizonte y vio árboles. Si pensáis en lo contento que se puso al ver árboles, imaginaos cómo se puso su perro.
Ese es el mundo del placer. Al perro se le puede perdonar, pero a ti no.
En su primera cita, un chico, pensando en alguna forma de divertirse, le preguntó a la chica si quería ir a jugar a los bolos. Ella contestó que no le gustaban los bolos. Después el chico propuso que fueran a ver una película, pero ella contestó que no le gustaba el cine. Mientras intentaba pensar en otra cosa le ofreció un cigarrillo, que la chica rechazó. Después le preguntó si quería ir a bailar y tomar copas a la nueva discoteca. Ella volvió a rechazar la propuesta, diciendo que no le gustaban esas
cosas.


El éxtasis es nuestra naturaleza misma; no estar extático es sencillamente innecesario. Estar extático es natural, espontáneo. Estar extático no requiere ningún esfuerzo, se necesita de un gran esfuerzo para sentirse desdichado. Por eso te ves tan cansado, porque la desgracia es en verdad un trabajo pesado; mantener la miseria es realmente difícil; por que estás actuando en contra de tu propia naturaleza. Estás simplemente nadando contra corriente -ésta es la causa de tu miseria.

Y… ¿Qué es la felicidad? dejarte llevar por la corriente - te dejas llevar hasta el punto en el que toda separación entre tú y el río desaparece. Tú eres el río. ¿Cómo puede ser difícil esto? Para dejarte llevar por la corriente no necesitas nadar; simplemente flotas en la superficie del río y la corriente te lleva hacia el océano. La corriente te empuja de forma natural hacia el océano. La vida es como un río. No la fuerces y jamás te sentirás miserable.

continua:http://www.oshogulaab.com/OSHO/TEXTOS/ALEGRIA.html
http://www.oshogulaab.com/OSHO/VISION/delamor.htm

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Cuando el sueño se termina...

Un joven dice: «He perdido todo lo que había conseguido. Una enorme tristeza me invade y no puedo percibir su final - ¿o es que no tiene final?»
Muchos te envidiarán. El saber que todo ha fallado es el comienzo de un nuevo viaje. El saber que «Todo lo que he conseguido está perdido» es el comienzo de una nueva búsqueda de algo que no se puede perder. Cuando uno está completamente desilusionado del mundo y sus éxitos, sólo entonces uno se vuelve espiritual. Quizás no estés todavía consciente de ello, pero hay algo se está agitando, una nueva alegría está surgiendo tras la cortina de la tristeza - la alegría de una nueva búsqueda, de una nueva aventura, de una nueva vida, de una nueva forma de ser.
«No puedo percibir el final - ¿o es que no tiene fin?» Hay un principio de la mente y hay un final de la mente, hay un principio del ego y hay un final del ego, pero no hay un principio de ti y un final de ti. Y no hay principio en el misterio de la existencia y no hay final en ti. Es un proceso continuo. Más y más misterios te están esperando, de ahí la emoción y el éxtasis. Siéntete extático al saber que la vida no tiene fin, al saber que cuando has alcanzado una cima, de repente otra cima te está retando -una más alta, más difícil de escalar, más peligrosa. Y cuando has llegado a esa otra cima, habrá otra; una tras otra. Son los eternos Himalayas de la vida.

Sólo piensa en un punto al que en algún momento llegaste, y del cual ya no queda nada. Estarías entonces completamente aburrido; ¡el aburrimiento sería entonces tu único destino! Y la vida no es aburrimiento, es una danza. La vida no es aburrimiento, es júbilo, exhuberancia.

Muchas muchas cosas van a ocurrir, y muchas muchas cosas siempre seguirán ocurriendo. El misterio nunca termina, no puede terminar. Por eso se le llama misterio, ni siquiera puede ser conocido. Nunca podrá convertirse en conocimiento, por eso se le llama misterio, algo en él es eternamente escurridizo. Y en esto radica toda la alegría de la vida. El gran esplendor de la vida es que te mantiene eternamente ocupado, buscando, explorando. La vida es exploración, la vida es aventura.

El éxtasis es nuestra naturaleza misma; no estar extático es sencillamente innecesario. Estar extático es natural, espontáneo. Estar extático no requiere ningún esfuerzo, se necesita de un gran esfuerzo para sentirse desdichado. Por eso te ves tan cansado, porque la desgracia es en verdad un trabajo pesado; mantener la miseria es realmente difícil; por que estás actuando en contra de tu propia naturaleza. Estás simplemente nadando contra corriente -ésta es la causa de tu miseria.

Y… ¿Qué es la felicidad? dejarte llevar por la corriente - te dejas llevar hasta el punto en el que toda separación entre tú y el río desaparece. Tú eres el río. ¿Cómo puede ser difícil esto? Para dejarte llevar por la corriente no necesitas nadar; simplemente flotas en la superficie del río y la corriente te lleva hacia el océano. La corriente te empuja de forma natural hacia el océano. La vida es como un río. No la fuerces y jamás te sentirás miserable.

Publicado por Aguas Azules en 5:45 PM 14 comentarios

El Perfume.
28 julio, 2007



Los inicios de la perfumería se remontan a la Edad de Piedra, cuando los hombres incineraban maderas aromáticas para complacer con humo a sus divinidades. El nombre de perfume o perfumes proviene del latín "per" y "fumare", a través del humo, o hecer humo . También lo relacionamos con el uso del incienso. De ahí el origen de la palabra.

No obstante, la fabricación de perfumes para uso humano tiene su comenzó con los egipcios, quienes fueron los primeros perfumistas artesanales de que se tiene noticia y que lograron extraer aromas naturales de los más variados tipos.

Cuando se abrió la tumba del faraón Tutankamon se hallaron más de tres mil potes con fragancias que aún conservan su olor, a pesar de haber permanecido enterrados por más de 30 siglos. En aquel tiempo las egipcias colgaban de sus cuellos pequeños recipientes de barro con sustancias aromáticas y llegaron a creer que el buen olor no sólo seducía a los hombres, sino que ahuyentaba las enfermedades.

Con el tiempo, la perfumería sufrió muchas transformaciones, hasta llegar a la producción industrial y a la categoría de artículo de lujo con la que hoy se la conoce.

Uno de los descubrimientos claves para llegar a esto fue el hallazgo árabe del alcohol, en el siglo VIII. Aceites y resinas olorosas diluidas en el alcohol revelaron con toda plenitud sus cualidades aromáticas, dando así origen a perfumes mucho más finos.

Los griegos, que consideraban el perfume corno un don de Venus, usaban un aroma diferente para cada parte del cuerpo: menta para los brazos, mejorana para los cabellos, aceite de palma para el pecho, tomillo para las rodillas y aceite de orégano para las piernas y los pies, entre otros.

El primer perfume elaborado con fines comerciales data del siglo XIV, y se conoció en aquel entonces como Agua de Reina o Agua admirable, nombres que le dio su creador, el químico y comerciante italiano Juan María Farina, quien en 1709 se estableció en Colonia, una ciudad del imperio Prusiano. Años después de su famosa invención, se supo que Farina obtuvo la fórmula de un monje que había vivido muchos años en Oriente.

Precisamente, de todas las fragancias existentes en la actualidad, la más antigua es el "Agua de Colonia 4711", creada en 1796 y considerada a su vez el primer perfume unisex del mundo. Entre los famosos de la historia que lo usaron figura Napoleón y su amada Josefina de Beauharnais.

Los perfumes con aromas de flores tienen ingredientes básicos como el jazmín y la rosa, aunque se produce también con gardenias, violetas, narcisos y lilas. Los hay elaborados con fragancias críticas como el limón y la naranja, tanto de sus flores como de sus propios frutos.

Los aromas orientales son los más sensuales y están compuestos por el patchouli y el almizcle. Tienen un perfecto equilibrio entre las flores y las especias, e imparten un aire místico.
Hay quienes afirman que saber perfumarse es todo un arte y aconsejan echarlo en aquellas zonas del cuerpo donde los latidos son más intensos, como por ejemplo, las muñecas, los tobillos, las sienes, los lóbulos de las orejas y el busto, ya que el calor del cuerpo activa su fragancia y la hace más duradera.


Publicado por Aguas Azules

sábado, 2 de enero de 2010

ATRACCION POSITIVA: SOBRE EL AMOR

1.-El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.Un hombre sin amor nunca conocerá qué música ha estado llevando dentro de su corazón. Es sólo a través del amor que la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en realidad.

2.-Preguntas: "¿Qué es amor?" Es una profunda necesidad de ser uno con el todo, una profunda necesidad de disolver en una unidad el tú y el yo. El amor es así porque estamos separados de nuestra propia fuente. De esa separación surge el deseo de volver al Todo y de unificarse con El. "

3.-Tu ego se ha convertido en una barrera entre tú y tu tierra: el Todo. El hombre se asfixia, no puede respirar, ha perdido sus raíces. Ya no es alimentado. El amor es un deseo de nutrición; el amor es enraizarse en la existencia.

4.-El amor en uno mismo es valioso: no tiene ningún propósito, no tiene ningún fin. Tiene una inmensa significación; una gran alegría; un éxtasis en sí mismo, pero estos no son fines. El amor no es un negocio donde importan los propósitos, las metas. Siempre hay una cierta locura en el amor.... El amor no tiene razón alguna. Simplemente puedes decir : "No sé . Todo lo que sé es que amar es experimentar el espacio más hermoso dentro de uno mismo." Pero eso no es un propósito. Ese espacio no es mental. Ese espacio no puede ser convertido en una comodidad. Este espacio es como un capullo de rosa con una gota de rocío sobre sí brillando como una perla. Y con la primera brisa de la mañana y al sol, el capullo está bailando. El amor es la danza de tu vida.

5.- Amor es el encuentro, el encuentro orgásmico de la vida y la muerte .... Para alcanzarlo, hay cuatro pasos que deben recordarse.

El primero: estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el "aquí-ahora". No puedes amar en el pasado.

El segundo paso hacia el amor es: aprende a transformar tus venenos en miel...

El tercer paso hacia el amor es compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.

Y la cuarta: sé la nada. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora sólo en la nada.

Cuando estás vacío, hay amor. Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece. El amor y el ego no pueden converger.

5.-Es muy fácil amar a la gente en lo abstracto, el verdadero problema surge en lo concreto. Y recuérdalo, si no amas a los seres humanos concretos, reales, seres humanos, todo tu amor por los árboles y los pájaros es falso, pura habladuría.

6.-El amor es una flor muy frágil. Tiene que ser protegido, tiene que ser reforzado, tiene que ser regado; sólo entonces se fortalece.

7.-Ama como algo natural, tal y como respiras. Y cuando ames a alguien, no empieces a exigir; si no desde el principio mismo estarás cerrando las puertas. No tengas ninguna expectativa. Si algo aparece en tu camino, siente gratitud. Si nada viene, no es necesario que venga, no lo necesitas, no puedes mantener esa expectativa.

8.- El amor no es un negocio, así que deja de tratarlo como tal. Sino, malograrás tu vida, el amor y todo lo que hay de hermoso en ello, porque todo lo que es bello no es en absoluto negociable. El negocio es la cosa más fea del mundo, un mal necesario. Pero la existencia no sabe acerca de negocios. Los árboles florecen, no es un negocio; las estrellas brillan, no es un negocio y no tienes que pagar por ello y nadie te exige nada. Un pájaro viene y se posa en tu puerta, te canta una canción y no te pide un certificado o algo así. Ha cantado su canción y luego, muy contento se va volando, sin dejar huellas. Así es como el amor crece. Da y no esperes a ver cuánto puedes conseguir.

9.-Conviértete en un individuo, eso es lo primero.

Lo segundo: no esperes perfección, no pidas y no exijas. Ama a la gente común. No hay nada de malo en la gente común. La gente común es extraordinaria ¡Cada ser humano es tan único! Ten respeto por ese ser único.

Tercero: da y da sin ninguna condición, y sabrás qué es el amor. No lo puedo definir. Puedo enseñarte la forma en que crece. Te puedo enseñar cómo plantar un rosal, cómo regarlo, cómo fertilizarlo, cómo protegerlo. Luego un día, inesperadamente, aparece la rosa, y tu casa se llena de fragancia. Así es como ocurre el amor. .....

10.-La palabra "amor" puede tener dos significados absolutamente diferentes; no sólo diferentes, sino diametralmente opuestos. Un significado, es el amor como relación de pareja; el otro es el amor como un estado del ser.
En el momento en que el amor se vuelve una relación de pareja, se convierte en esclavitud, porque hay expectativas, hay exigencias y hay frustraciones, y un esfuerzo de ambos lados para dominar. Se convierte en una lucha por el poder....
El amor como un estado del ser es una palabra totalmente diferente. Significa que tú simplemente amas; no estás estableciendo una relación de pareja. Tu amor es como la fragancia de una flor. No crea una relación; no te pide que seas de una forma determinada, que te comportes de cierta manera, que actúes de cierta forma. No exige nada. Simplemente comparte. Y en este compartir, tampoco existe el deseo de recibir una recompensa. El mismo compartir es la recompensa.
Cuando el amor se convierte para ti en una fragancia, tiene una tremenda belleza y posee algo que está muy por encima de la mal llamada humanidad. Tiene algo de divino.

12.- Quiero que sepas que el amor llega de improviso. No como una consecuencia de algún esfuerzo de tu parte, sino como un regalo de la naturaleza. En ese momento no lo hubieras aceptado si hubieses estado preocupado porque algún día, de pronto, pudiera terminar. Así como viene se va.
Pero no hay necesidad de preocuparse, porque si una flor se ha desvanecido, otras flores llegarán. Las flores siempre seguirán naciendo, pero no te aferres a una flor, de lo contrario, pronto te encontrarás aferrado a una flor muerta. Y esa es la realidad: la gente se aferra a un amor muerto, que alguna vez estuvo vivo.

13.- Si tienes algo, algo que te proporciona alegría, paz, éxtasis, compártelo. Y recuerda que cuando compartes hay un motivo. No te estoy diciendo que por compartir llegarás al cielo. No te estoy dando meta alguna. Te estoy diciendo, que con sólo compartir estarás tremendamente satisfecho. En el compartir mismo está la satisfacción, no hay ninguna meta; no está orientado hacia ningún fin. Es un fin en sí mismo.

14.-Cuando no tienes amor, le pides al otro que te lo dé. Eres un mendigo. Y el otro te está pidiendo que se lo des a él o a ella. Ahora bien, dos mendigos extendiendo sus manos uno al otro y ambos con la esperanza de que el otro lo tenga... Naturalmente ambos se sienten derrotados y ambos se sienten engañados.
Esta es la paradoja: aquellos que se enamoran no tienen amor, por eso se enamoran. Y porque no tienen amor, no pueden darlo. Y algo más: una persona inmadura sólo se enamora de otra persona inmadura, porque sólo ellas pueden comprender el lenguaje de la otra. Una persona madura ama a una persona madura. Una persona inmadura ama a una persona inmadura. El problema básico del amor es madurar primero, entonces encontrarás una pareja madura; entonces la gente inmadura no te atraerá para nada. Es sencillamente así.

15.- .Cuando dos personas maduras están enamoradas, ocurre una de las más grandes paradojas de la vida, uno de los fenómenos más bellos: están juntos y sin embargo tremendamente solos; están tan unidos que casi son uno. Pero su unión no destruye su individualidad, de hecho, la realza: se vuelven más individuos. Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres.

16.- Yo te amo. No puedo evitarlo. No es cuestión de que pueda amarte o no, simplemente te amo. Si no estuvieses aquí, este auditorio estaría lleno de mi amor, no habría ninguna diferencia. Estos árboles todavía recibirían mi amor, estos pájaros lo seguirían recibiendo. E incluso si todos los árboles y los pájaros desaparecieran, eso no haría ninguna diferencia: el amor seguiría fluyendo. El amor es, así que el amor fluye.

17.- Así como la luz rodea a la llama, el amor te rodea. Tú eres amoroso, eres amor. Entonces tiene eternidad. No está dirigido a nadie. Cualquiera que se acerque beberá de él. Cualquiera que se acerque a ti estará encantado con él, enriquecido por él. Un árbol, una roca, una persona, un animal, no importa. Incluso si estás sentado, solo... Buda, solo, sentado bajo su árbol está irradiando amor. El amor está constantemente lloviendo a su alrededor. Eso es eterno y ése es el verdadero anhelo del corazón.

jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ 2010

FELIZ 2010, VIVAN VIVOS !!!!!!

Quizás dé lo mismo si se trata de un año nuevo
o de un nuevo grupo de pertenencia,
de un nuevo lugar donde vivir
de un nuevo amigo,
o de una nueva pareja.
Nada puede ser realmente nuevo si uno lo vive desde viejas actitudes.
Por eso te deseamos y nos deseamos
Que no se nos vaya nuestro tiempo de vida en asuntos que realmente no valgan la pena.
Nadie vino a este mundo
a lograr la aprobación de los demás,
a “matar el tiempo”.
El tiempo es algo precioso:
un recurso no renovable.
Que miremos hacia atrás sólo para cerrar los asuntos pendientes.
Es el único modo en que el pasado puede realmente pasar:
decir lo largamente callado,
hacerse cargo de los errores
y pedir disculpas,
y reconocer lo recibido
y dar las gracias,
comprender lo no comprendido,
dejar ir lo que ya no es.
Cerrar lo inconcluso es comenzar a hacer espacio para lo Nuevo.
Que sepamos pedir ayuda cuando la necesitemos, para volver a pararnos
sobre nuestros propios pies.
Dejarse ayudar es un buen antídoto para la omnipotencia o la necedad.
Que sepamos ayudar a quien lo necesite..
sin perdernos en el otro,
sin invadir ni manipular,
sin generar dependencia,
sin forcejear para que nadie cambie lo que no está dispuesto a cambiar.
Ayudar requiere el ejercicio de una solidaridad inteligente, consciente
de sus trampas y de sus límites.
Que permanezcamos abiertos a encontrar verdaderos compañeros de Camino,
afines a nuestra más íntima Esencia.
Como decía Vinicius:“La Vida es el arte del encuentro”.
No nos escondamos de la Vida.
Vivir Vivo es poco frecuente entre los humanos. Lo logran quienes
trabajan para abrir su sensibilidad y su conciencia.
Que seamos parte de aquellos que, más que un “Año Nuevo”, celebran cada
día un Día Nuevo, intensamente Vivos.
Y es que hay un único tiempo:
*AHORA*
Te deseamos lucidez para cada día.
Que elijas bien, que tu sensibilidad se abra y florezca.

martes, 29 de diciembre de 2009

Sólo al tomar decisiones

Sólo al tomar decisiones te vuelves más y más consciente, sólo al tomar decisiones te vuelves más y más maduro y sólo al tomar decisiones te vuelves más astuto. De otra manera uno se vuelve insulso.

La gente va de un gurú a otro, de un maestro a otro, de un templo a otro — no porque sean grandes buscadores sino porque son incapaces de tomar decisiones. Así que van de uno a otro. Esta es su maneraa de evitar el compromiso.

Lo mismo ocurre con otras relaciones humanas: un hombre va de una mujer a otra, continúa cambiando. La gente piensa que es un gran amante; no es un amante en lo absoluto. Él está evitando, él está intentando evitar el involucrarse profundamente, porque cuando te involucras profundamente tienes que enfrentarte a problemas, y tienes que pasar por mucho dolor. Luego uno simplemente juega a lo seguro; uno se asegura de no involucrarse profundamente con nadie. Si te involucras muy profundamente, no serás capaz de volver con facilidad. Y si te involucras profundamente con alguien, este alguien también se involucrará profundamente contigo; siempre va en proporción. Si me involucro profundamente contigo, la única manera es permitirte que vayas igual de profundo conmigo. Es un toma y daca, es compartir. Entonces te puedes involucrar demasiado, y será difícil escapar y el dolor puede ser enorme. Así pues la gente aprende a jugar a lo seguro: encontrándose sólo en la superficie — historias de amor en toccata y fuga. Antes de que te atrapen, corres.

Esto es lo que está ocurriendo en el mundo moderno. La gente se ha vuelto tan infantil, tan aniñada; ha perdido toda su madurez.



Y la madurez aparece sólo cuando estás listo para enfrentarte al dolor de tu ser; la madurez viene sólo cuando estás dispuesto a afrontar el reto. Y no hay mayor reto que el amor.

Vivir en armonía con otra persona es el mayor reto del mundo. Es muy fácil vivir en paz cuando estás solo, es muy difícil vivir en paz con alguien más, porque es el encuentro y también el enfrentamiento de dos mundos... totalmente diferentes. ¿Por qué se atraen el uno al otro? Porque son totalmente diferentes, casi opuestos, polos opuestos.

Es muy difícil sentirse en paz en una relación, pero ese es el reto. Si escapas de él, escapas de la madurez. Si te sumerges en él con todo el dolor, y continúas sumergiéndote, entonces poco a poco el dolor se convierte en una bendición, la maldición se convierte en una bendición.


Poco a poco, a través del conflicto, de la fricción, llega la cristalización. El conflicto te vuelve más alerta, más consciente.

El otro se convierte en un espejo para ti. Puedes ver tu fealdad en el otro. El otro provoca tu inconsciencia, la trae a la superficie.


Tendrás que conocer todas las partes escondidas en tu interior y la forma más fácil es viéndolas a través de un espejo, reflejadas, en una relación.

La forma más fácil, la llamo yo, pues de hecho no hay otra forma — pero es dura. Es dura, difícil, porque tendrás que transformarte con ella.

Cuando llegas a un Maestro se presenta ante ti un reto aún mayor: tienes que decidir, y la decisión es acerca de lo desconocido, y ha de ser total y absoluta, irreversible. No es un juego de niños; es un punto sin retorno. Despertará un gran conflicto en tu interior. Pero no sigas cambiando de Maestro continuamente porque esta es la manera en la que evitas mirar en tu interior. Y permanecerás suave, infantil. La madurez no se producirá en tu interior.

Sólo lo desconocido puede llamarte porque es algo que no has vivido todavía; no te has adentrado en ese territorio. ¡Avanza! Algo nuevo puede ocurrir ahí.


Decide siempre a favor de lo desconocido, cualquiera que sea el riesgo, y crecerás continuamente.

Pero si continúas decidiendo a favor de lo conocido, te mueves en círculo con el pasado una y otra vez. Continúas repitiendo lo mismo, como si fueras un disco en un gramófono.

Y decide. Cuanto antes lo hagas, mejor. El posponer es simplemente estúpido. Mañana también tendrás que decidir, así que ¿por qué no hoy? ¿Acaso crees que mañana serás más sabio que hoy? ¿Crees que mañana estarás más vivo que hoy? ¿Crees que mañana será más joven que hoy, más fresco que hoy?

Mañana serás más viejo, tendrás menos valor; mañana tendrás más experiencia, serás más astuto; mañana la muerte estará más cerca; empezarás a temblar y sentirás más miedo. Nunca pospongas para mañana. ¿Y quién sabe? El día de mañana puede llegar o no. Si tienes que decidir, debes hacerlo ahora.

El ego no se siente bien, a gusto, con montículos; quiere montañas. Incluso si es una desdicha, no debería ser un montículo, debería ser un Everest. Aunque es desdichado, el ego no desea ser ordinariamente desdichado; desea ser ¡extraordinariamente desdichado!

La gente sigue y sigue creando grandes problemas de la nada. ¡He hablado con miles de personas sobre sus problemas y aún no he dado con un verdadero problema! Todos los problemas son falsos... los creas porque sin problemas te sientes vacío. No hay nada que hacer, nada contra qué luchar, ningún lugar a dónde ir. La gente va de un gurú a otro, de un maestro a otro, de un psicoanalista a otro, de un grupo de encuentro a otro, porque si no van, se sienten vacíos, y de pronto sienten que la vida no tiene significado. Creas problemas de modo que puedas sentir que la vida es un gran trabajo, un crecimiento, y tienes que luchar duro.

El ego sólo puede existir cuando lucha, recuerda... cuando lucha. Y si te digo, "Mata tres moscas y te iluminarás", no me creerías. Dirás, "¿Tres moscas? Eso no parece ser mucho. ¿Y me iluminaré? Eso no parece ser probable". Si te digo que tendrás que matar setecientos leones, por supuesto ¡eso sí tendrá más sentido! Cuanto mayor es el problema, mayor es el desafío... y con el desafío el ego aparece, vuela alto. Tú creas los problemas. Los problemas no existen.

Los sacerdotes y los psicoanalistas y los gurúes, son felices porque su negocio entero existe gracias a ti. Si no creas montículos de la nada y no conviertes tus montículos en montañas, ¿qué sentido tiene que los gurúes te estén ayudando? Primero tienes que estar en forma para ser ayudado.

Los verdaderos maestros han estado diciendo algo más. Han estado diciendo, "Por favor mira lo que estás haciendo, qué disparate estás haciendo. Primero creas un problema, luego vas en busca de una solución. Sólo mira por qué estás creando el problema, justo exactamente al comienzo, cuando estás creando el problema, está la solución ¡no lo crees!" Pero eso no te atraerá porque entonces de repente eres arrojado de vuelta a ti mismo. ¿Nada que hacer? ¿Ninguna iluminación? ¿Ningún satori? ¿Ningún samadhi? Y estás profundamente inquieto, vacío, intentando atiborrarte con lo que sea.

Tú no tienes ningún problema; solamente esto tiene que ser entendido. En este mismo momento puedes soltar todos los problemas porque son tus creaciones. Dale otra mirada a tus problemas: entre más profundo mires, más pequeños parecerán. Continúa mirándolos y poco a poco empezarán a desaparecer. Continúa mirando fijamente y de pronto encontrarás que hay vacío... un hermoso vacío te rodea. Nada que hacer, nada que ser, porque ya eres eso.

La iluminación no es algo para ser alcanzado, es sólo para ser vivida. Cuando digo que alcancé la iluminación, simplemente me refiero a que decidí vivirla. ¡Ya es suficiente! Y desde entonces la he vivido. Es una decisión el que ahora no estás interesado en crear problemas, eso es todo. Es una decisión el que ahora has acabado con todo este absurdo de crear problemas y de encontrar soluciones.

Todo este absurdo es un juego que estás jugando contigo mismo: tú mismo te estás ocultando y tú mismo te estás buscando, eres ambas partes. ¡Y lo sabes! Por eso es que cuando lo digo, sonríes, te ríes. No estoy hablando de algo ridículo; tú lo entiendes. Te estás riendo de tí mismo. Sólo obsérvate al reír, sólo mira tu propia sonrisa; ¡tú la entiendes! Tiene que ser así porque es tu propio juego: estás escondiéndote y esperándote para poder buscarte y encontrarte.

Puedes encontrarte ahora mismo porque eres túel que se está escondiendo. Por eso es que los maestros Zen continúan golpeando. Siempre que alguien llega y dice, "Me gustaría ser un buda," el maestro se enoja mucho. Porque está preguntando algo absurdo, él es un buda. Si Buda viene a mí y pregunta cómo ser un buda, ¿qué se supone que yo haga? Golpearé su cabeza. ¿"A quién crees que estás engañando? ¡Eres un buda!".

No te crees un problema innecesario. Y la comprensión amanecerá en ti si observas cómo haces un problema más y más y más grande, cómo lo haces girar, y cómo ayudas a que la rueda se desplace más rápido, más rápido y más rápido. Entonces de pronto estás en la cima de tu desdicha y estás necesitando la compasión de todo el mundo.

El ego necesita algunos problemas. Si entiendes esto, en el entendimiento mismo las montañas se convierten en montículos otra vez, y entonces también los montículos desaparecen. De pronto hay vacío, vacío puro en todas partes. De esto se trata la iluminación: una profunda comprensión de que no hay problema. Entonces, sin ningún problema para solucionar, ¿qué harás? Inmediatamente empiezas a vivir. Comerás, dormirás, amarás, tendrás una charla, cantarás, bailarás. ¿Qué más hay que hacer? ¡Te has convertido en un dios, has empezado a vivir!

Si la gente puede bailar un poco más, cantar un poco más, estar un poco más loca, su energía fluirá más, y sus problemas poco a poco desaparecerán. De ahí que insisto tanto en la danza. Baila hasta el orgasmo; deja que toda la energía se convierta en danza, y de pronto verás que no tiene cabeza alguna. La energía atorada en la cabeza se está moviendo por todas partes, creando hermosos patrones, imágenes, movimiento. Y cuando bailas llega un momento en que tu cuerpo deja de ser algo rígido, se vuelve flexible, fluyendo. Cuando bailas viene un momento en que el límite ya no está tan claro; te derrites y te fundes con el cosmos, los límites se están mezclando. Entonces no creas ningún problema.

Vive, baila, come, duerme, haz las cosas tan totalmente como sea posible. Y recuerda una y otra vez: siempre que te veas creando cualquier problema, escúrrete de él, inmediatamente.

Pensar «soy la mente», es inconsciencia. Debes saber que la mente sólo es un mecanismo, como lo es el cuerpo; debes saber que la mente está separada. Viene la noche y después viene la mañana; y tú no te identificas con la noche. No dices: «Soy la noche»; y tampoco dices: «Soy la mañana». Viene el día y después vuelve la noche; la rueda continúa girando, pero tú te das cuenta de que no eres estas cosas. Lo mismo ocurre con la mente. Aparece la ira pero tú te olvidas : te conviertes en ira. Viene la avaricia y te olvidas: te conviertes en avaricia. Se presenta el odio y te olvidas: te conviertes en odio. Eso es inconsciencia. Conciencia es darse cuenta de que la mente está llena de avaricia, llena de ira, llena de odio o llena de lujuria, pero tú sólo eres un observador. Entonces puedes ver cómo surge la avaricia y se convierte en una gran nube oscura que después se dispersa; y tú no has sido tocado. ¿Cuánto tiempo pueden quedarse? Tu ira es momentánea, tu avaricia es momentánea, tu lujuria es momentánea. Simplemente observa y te quedarás sorprendido: vienen y se van. Y tú permaneces allí, intocado, fresco, tranquilo.

La cosa más básica a recordar es que cuando te sientas bien, en un estado de éxtasis, no debes pensar que va a ser un estado permanente. Vive el momento tan alegremente, tan animadamente como puedas, sabiendo muy bien que ha venido y se irá, como la brisa que entra en tu casa, con toda su fragancia y frescor, y sale por la otra puerta. Esto es lo más fundamental. Si piensas que puedes hacer que tus momentos de éxtasis sean permanentes, ya has empezado a destruirlos.

Cuando vengan, agradéselos; cuando se vayan, siéntete agradecido a la existencia. Permanece abierto. Ocurrirá muchas veces; no enjuicies, no seas un elector. Permanece libre de elecciones. Sí, habrá momentos en los que te sentirás desgraciado. ¿Y qué? Hay personas que se sienten desgraciadas y no han conocido ni un momento de éxtasis; tú eres afortunado. Incluso en medio de tu desgracia, recuerda que no va a ser permanente; también pasará, por eso no dejes que te altere demasiado. Permanece sereno.

Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza; acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza, son la naturaleza misma de las cosas. Y simplemente eres un observador: no te conviertes ni en la felicidad ni en la desgracia. La felicidad viene y se va, la desgracia viene y se va. Pero hay algo que siempre está allí —siempre y en todo momento — y ése es el observador, el testigo.

Poco a poco ve centrándote más en el observador. Vendrán días y vendrán noches…vendrán éxitos y fracasos… vendrán vidas y vendrán muertes. Pero si permaneces centrado en el observador — porque es la única realidad en ti— todo es un fenómeno pasajero.

Sólo por un momento trata de sentir lo que te digo: simplemente sé un testigo. No te aferres a ningún momento porque es hermoso ni alejes de ti ningún momento porque es desgraciado. Deja de hacer eso. Lo has estado haciendo durante vidas enteras. Nunca has tenido éxito hasta ahora y nunca lo tendrás, jamás. El único modo de ir más allá, de permanecer más allá, es encontrar el lugar desde el que puedes observar todos estos fenómenos cambiantes sin identificarte.

Te contaré una antigua historia sufí.

Un rey dijo a los sabios de la corte: —Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total. Tiene que ser muy pequeño de manera que quepa escondido debajo del diamante del anillo.

Todos ellos eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados. Pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudiera ayudar en momentos de desesperación total era difícil. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que era casi como su padre; también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por él. El anciano dijo: —No soy un sabio, ni un erudito, menos un académico; pero conozco el mensaje, porque sólo hay un mensaje. Y esa gente no te lo puede dar; sólo puede dártelo un místico, un hombre que haya alcanzado la realización. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente y en una ocasión me encontré con un místico.

Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento por mis servicios, me dio este mensaje —y lo escribió en un papel, lo dobló y se lo dió al rey—. No lo leas, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Y ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos le perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Y llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: del otro lado había un precipicio y un profundo valle. Caer por él sería el fin. No podía volver, el enemigo le cerraba el camino y ya podía oír el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante, y no había ningún otro camino…

De repente se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía: «Esto también pasará».

Mientras leía «esto también pasará» sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Y aquello pasó. Todas las cosas pasan; nada permanece en este mundo. Los enemigos que le perseguían se deben haber perdido en el bosque, deben haberse equivocado de camino; poco a poco dejó de oír el trote de los caballos.

El rey se sentía tremendamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, lo volvió a poner en el anillo, reunió a su ejército y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes,… y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: —Este momento también es adecuado: vuelve a mirar al mensaje.

—¿Qué quieres decir? —Preguntó el rey—. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

—Escucha —dijo el anciano—, esto es lo que me dijo el santo: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso; no sólo para cuando eres el último, también para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: «Esto también pasará», y de repente la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que se regocijaba, que celebraba, que bailaba… pero el orgullo, el ego había desaparecido. Todo pasa.

Pidió al anciano sirviente que viniera a su carro y se sentara junto a él. Le preguntó: -¿Hay algo más? Todo pasa… Tu mensaje me ha sido de gran ayuda.

—La tercera cosa que dijo el santo es: «Recuerda que todo pasa. Sólo quedas tú; tú permaneces por siempre como testigo».

Todo pasa, pero tú permaneces. Tú eres la realidad; todo lo demás sólo es un sueño. Hay sueños muy hermosos, hay pesadillas… pero no importa que se trate de un sueño precioso o de una pesadilla; lo importante es la persona que está viendo el sueño. Ese que ve es la única realidad.

Ciertamente, cambia tu química, cambia tus ondas cerebrales, cambia tu inteligencia; te vuelves más inteligente. Las partes de tu mente que habían estado durmiendo, de repente se despiertan. La risa llega hasta lo más profundo de tu cerebro, de tu corazón. Un hombre de risa no puede sufrir un ataque al corazón. No es posible que un hombre de risa se suicide. Un hombre de risa llega automáticamente a conocer el mundo del silencio, porque cuando la risa cesa, súbitamente hay silencio. Y cada vez que la risa se hace más profunda es seguida de un silencio más profundo.


Ciertamente te aclara –de las tradiciones, de la basura del pasado—.


Te da una nueva visión de la vida. Te vuelve más vivo y radiante, más creativo.


Ahora, hasta la ciencia médica dice que la risa es una de las medicinas más penetrantes con que la naturaleza ha provisto al hombre. Si puedes reír cuando estás enfermo recuperarás antes la salud. Aun cuando estés sano, si no puedes reír, antes o después perderás tu salud y te pondrás enfermo. La risa saca una porción de tus energías desde tu fuente interior hasta la superficie. La energía comienza a fluir, sigue a la risa como una sombra. ¿Lo has observado?: cuando te ríes de verdad, durante esos pocos momentos estás en un profundo estado meditativo. El pensamiento se detiene. Es imposible reír y pensar a la vez. Son cosas diametralmente opuestas: o puedes reír o puedes pensar…


En unos pocos monasterios zen todo monje ha de iniciar la mañana riendo y ha de concluir la noche riendo: ¡lo primero y lo último!. Inténtalo. Es muy hermoso…


Será difícil; si eres un marido o una esposa te será difícil ponerte a reír de repente por la mañana temprano. Pero inténtalo, es muy provechoso. Es uno de los más hermosos talantes con que puede uno despertarse, con que puede uno levantarse de la cama. ¡Sin nin¬guna razón!, porque no hay razón ninguna. Simplemente estás ahí otra vez, todavía vivo; es un milagro. Parece ridículo: ¿por qué estás vivo? Y el mundo está nuevamente ahí. Tu esposa todavía está roncando, y es la misma habitación y la misma casa. En este mundo continuamente cambiante… al menos por una noche nada ha cambiado. Todo está ahí: puedes oír al lechero, y el tráfico ya circula, y los mismos ruidos… ¡Vale la pena reírse!…


Contempla la ridiculez de toda la situación… y ríete a gusto. No abras los ojos. Tan pronto sientas que el sueño se ha ido, primero comienza a reír, después abre los ojos; y eso establecerá una ten¬dencia para todo el día. Si puedes reírte por la mañana temprano te reirás durante todo el día. Has creado un efecto concatenado: una cosa conduce a la otra, la risa provoca más risa. Y casi siempre he visto a la gente hacer justamente lo contrario. Desde bien temprano por la mañana se levantan de la cama quejándose, pesimistas, tristes, deprimidos, miserables. Entonces una cosa conduce a la otra –y por nada–, y se enfadan. Es algo muy malo porque cambia tu talante durante el resto del día, establece una pauta para todo el día…


El monje zen se va a dormir por la noche nuevamente con risas. El día ha concluido, nuevamente se cierra el teatro. Con su risa dice: «Adiós; y si nuevamente sobrevivo, nuevamente te saludaré con risas mañana por la mañana». ¡Inténtalo! Comienza y concluye tu jornada con risas y ya verás: poco a poco, entremedias de estas dos risas comenzará a haber más y más risa. Y cuanto más te conviertas en risa, más religioso serás”.


Osho, De la medicación a la meditación


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Osho nos habla de la espiritualidad:


1.- ..De eso es de lo que trata la espiritualidad. Del vivir la muerte intensamente, del vivir la vida con intensidad,del vivir ambos tan apasionadamente que nada quede atrás sin ser vivido, ni incluso la muerte.

2.-La risa es la esencia misma de la religión. La seriedad nunca es religiosa, no puede ser religiosa. La seriedad es del ego, parte de la enfermedad misma. La risa es la ausencia de ego.


Sí, hay una diferencia cuando tú ríes y cuando ríe un hombre religioso. La diferencia es que tú siempre te ríes de otros y el hombre religioso se ríe de sí mismo, o de toda la ridiculez humana.


La religión no puede ser sino una celebración de la vida; y la persona seria se transforma en un inválido: crea barreras. No puede bailar, no puede cantar, no puede celebrar. La dimensión misma de la celebración desaparece de su vida. Se vuelve como el desierto y si eres un desierto puedes seguir pensando y pretendiendo que eres religioso, pero no lo eres.


Puedes ser un sectario, pero no religioso. Puedes ser un cristiano, un hindú, un budista, un jaino, un musulmán, pero no puedes ser religioso. Crees en algo, pero no sabes nada. Crees en teorías. Un hombre demasiado cargado de teorías se vuelve serio. Un hombre que no tiene cargas, que no agobie su ser con teorías, comienza a reírse.


3.-La risa relaja. Y la relajación es espiritual. la risa te devuelve a la tierra, de hacer descender de tus estúpidas ideas sobre el ser-más-santo-que-tú. La risa de lleva a la realidad tal y como es. El mundo es un juego de Dios, una broma cósmica. Y a menos que la comprendas como una broma cósmica nunca serás capaz de comprender el misterio supremo.

Estoy a favor de todas las bromas, estoy a favor de la risa.


Estamos tan apegados a nuestro sufrimiento que reímos, generalmente, sólo como una liberación de la tensión. Pocas veces, muy pocas veces, se ríe sin causa.

No somos capaces de reír, no somos capaces de ser felices; incluso en nuestra risa hay dolor.


Pero la risa es hermosa, es una profunda limpieza, una profunda purificación.


Osho ha ideado una técnica “de la risa”. Practícala cada mañana al levantarte y, dice él, cambiará toda la naturaleza de ese día.


MEDITACION DE LA RISA


Si te levantas riendo, pronto empezarás a sentir lo absurdo de la vida. No hay nada serio, incluso puedes reírte de tus desgracias, de tus sufrimientos, de ti mismo.

Cuándo te levantas por la mañana, antes de abrir tus ojos, estírate como un gato.


Estira cada parte de tu cuerpo. Disfruta con el estiramiento, disfruta al sentir tu cuerpo despertándose, volviendo a la vida.

Después de tres o cuatro minutos de estiramientos, con tus ojos aún cerrados, ríe.


Durante cinco minutos simplemente ríe.


Al principio serás tú el que lo hagas, pero pronto, cuando intentes reír aparecerá una risa genuina.


Piérdete en la risa.


Esta técnica puede llevarte algunos días, antes de que seas capaz de realizarla. No estamos acostumbrados a reír, hemos olvidado cómo hacerlo.


Pero pronto será espontánea. Y entonces, cada mañana, ¡Disfruta

Ego

El ego es una protección. El ego es como una pared invisible que te rodea. Por eso el ego es muy sensible. Alguien dice algo o sim­plemente te sonríe y por la forma en que sonríe te sientes herido. Empiezas a protegerte; estás dispuesto a pelear. El ego es una tremenda disposición para pelear con todo aquello que parezca peligroso. El ego es una lucha constante contra la vida, porque la vida es peligrosa. El ego es como una roca que te protege contra todas las formas en que la vida trata de alcanzarte. Salta, sobre esta roca, rompe el caparazón del huevo, sal de él.
El cielo es peligroso. No te digo que no exista peligro, no puedo decirlo; existe peligro. Hay peligros y más peligros, pero la vida se alimenta del peligro, el peligro es su alimento. El peli­gro no amenaza la vida; el peligro es el alimento mismo, la sangre misma, el oxígeno mismo de la vida.
Vive en peligro; ése es el significado de "sannyas". El pasa­do-lo conocido, lo familiar-te protege. Con el pasado, te sien­tes en casa. El futuro es desconocido, no te es familiar. Con el futuro te sientes un extraño, no lo conoces. El futuro es siempre un extraño llamando a la puerta. Abre siempre la puerta al futuro. En realidad, te gustaría que tu futuro fuera igual que tu pasado, una repetición. Esto es miedo. Y recuerda: crees siempre que te­mes a la muerte, pero yo te digo que no temes a la muerte; temes a la vida.
El miedo a la muerte es, básicamente, un miedo a la vida, por­que sólo la vida puede morir. Si tienes miedo a la muerte, tendrás miedo a la vida. Si tienes miedo a caer, tendrás miedo a levantar­te, porque sólo una ola que se alza puede bajar. Si temes ser re­chazado tendrás miedo, miedo de acercarte a cualquiera. Si temes ser rechazado, te volverás incapaz de amar. Temiendo a la muerte te incapacitas para la vida. Entonces vives tan sólo de palabra y sólo el sufrimiento, la oscuridad y la noche te rodean.
Sólo nacer no basta; es necesario, pero no suficiente. Has de nacer dos veces.
Osho- Yoga la Ciencia del Alma Vol. 4,
Págs. 103,104

¿Qué sucede cuando nos sentimos afectados?

Dejamos de ser espectadores para convertirnos en parte de la película. Las personas comienzan a identificarse con los actores. La próxima vez que vayan al cine observen con quién se han identificado seguramente lo han hecho. Hacen suyos los éxitos y los fracasos del personaje. El amor y la tragedia son suyos. Cuando el personaje ríe ustedes también se identifican con una parte de la película y ella se convierte en su propia historia. Por unos momentos abandonan su vida y se convierten en parte de la vida de esos desconocidos que se mueven en la pantalla.
Al cabo de las tres horas durante el camino a casa súbitamente recuerdan que no era más que ficción y que no hay nada de qué preocuparse. No tendrán que cargar con la preocupación ni desvelarse. Podrán reír de nuevo porque han abandonado la situación. Pero durante esas tres horas no solamente estuvieron en la sala de cine sino dentro de la película. Se volvieron parte de ella dejaron de ser espectadores para convertirse en protagonistas.
La próxima vez observen. Si se mantienen como espectadores no se sentirán afectados porque como tales sabrán que es sólo una película y nada más. No estará sucediendo nada realmente. Tan pronto como se metan en la película ésta dejará de ser mera nada. En ese momento perderán la atención y el sueño se convertirá en realidad. Cuando recuperen la atención el sueño se tornará en sueño.
Entonces la pregunta es ¿qué hacen en el mundo? ¿Son protagonistas u observadores? Si son protagonistas han dejado de ser reales y el mundo se ha convertido en realidad. Son ustedes quienes ponen su realidad en el mundo para que él se torne real. Todo depende de ustedes: pueden desmentir esa realidad una vez que la desmientan podrán prestar atención y el mundo comenzará a tornarse irreal. La realidad del mundo depende de la medida en la que se es protagonista o mero observador. Basta con esos breves instantes de simple observación para reconocer que los hindúes tienen razón cuando dicen que el mundo es maya o ilusión. Takan tiene razón cuando dice que todo es un sueño que la vida y la muerte son un sueño. Su última afirmación debe también ser la primera. He ahí todo el asunto.
Osho- El Principio Zen
Págs. 47,48

Si hay una constante dependencia y no te liberas, no sirve; es sólo posponer las cosas. Un verdadero maestro siempre deja a los discípulos liberados de él. Éste es el objetivo. Que vengas a mí, que te alejes de mí, pero que te acompañe esa sensación. Que sigas siendo el mismo. Que te muevas entre los polos opuestos permaneciendo siempre igual. Entonces, todo es posible, porque tú eres aún la fuente de todas las energías.
Tienes en tu interior la fuente de toda la vida. Todo lo que está sucediendo en la vida se está produciendo a partir de la misma fuente de la que saliste tú. Estás relacionado con ella, eres uno con ella. Si los pájaros pueden estar tan contentos y cantar, tú también puedes, porque es la misma fuente la que les aporta su dicha y su canto. La misma fuente está a tu disposición, pero de alguna manera has generado obstáculos. Si los árboles están tan verdes y tan naturales, despreocupados, tú también puedes, pues la savia que llega a los árboles también te lega a ti. Tal vez lo hayas olvidado, pero allí está.
Y lo que ha ocurrido en la vida, todo lo que sucede a tu alrededor, todo este misterio, es tu herencia. Reclámala. La estás dejando de lado al no reclamarla, mientras sigues pidiendo. Allí tienes el imperio, que sigue desperdiciándose y esperando, mientras sigues pidiendo. ¡Reclámalo! Ésta es la forma en que se lo puede reclamar: manténte igual cuando te desplaces de un polo al opuesto. Esto es lo que Krishna dice en el Gita: “En el dolor o en el placer, sé el mismo; en el éxito o en el fracaso, sigue siendo el mismo. Pase lo que pase, deja que suceda, y sigue siendo el mismo. Esta identidad te dará integridad”.

Debe llegar a un punto en el cual, conmigo o sin mí, sigas siendo el mismo. Entonces, seré una ayuda y no una esclavitud. Entonces, seré una liberación para ti; y debo transformarme en una liberación para ti. Cuando digo esto, quiero decir que debes llegar al punto de liberarte también de mí.
Osho- Mi Camino. El Camino de las Nubes Blancas
Págs. 204,205